jueves, 3 de diciembre de 2009

Apuntes de la estructura espacio/tiempo

Por Ignacio Oliva


"La rosa de nadie” presenta un guión estructurado en cuatro espacio/tiempo distintos que muestran los diferentes frentes de avance de la historia. Situamos el drama en tres estadios diferentes de movimiento de la historia y en un espacio narrativo natural, a los que atravesamos con un espacio no narrativo que aporta una claves simbólica al propio desarrollo de la historia. Este planteamiento lo podemos ver en cuatro niveles:

El laberinto de la memoria

La primera unidad espacio/ temporal recoge las consecuencias de la oscura búsqueda de DANIEL que le conduce de un modo errático y bajo una pulsión oscura a la evocación de un presente herido por la memoria. Este es el espacio y el tiempo del laberinto de la memoria, un lugar sublimado que se resuelve en una suerte de “meta-lugar” simbolizado por el tren, un tren que recorre una geografía irreal, onírica, donde la escena misma de la caducidad se anuncia, al fin, bajo un concepto de destino.

Cárceles del pensamiento.

En segundo lugar planteamos un espacio narrativo en el que se sitúa MANUELA que se halla atravesado por otra sombría pulsión, la de la droga como refugio y que representa la figura de la negación de la memoria, la afirmación del olvido voluntario, la anestesia, en última instancia, respecto a una realidad no aceptada. Representa, de algún modo, la vida ciega o negada.

Presente natural.

En tercer lugar presentamos la confluencia biográfica de MANUELA y DANIEL y la representación de un tiempo que se precipita inexorable hacia la destrucción. Es un presente errático, una huída compartida hacia delante fundamentada en la distorsión y, a fin de cuentas, en la disolución de la perspectiva de la realidad.

Espacio metafórico.

En último lugar presentamos un espacio/tiempo simbólico  y  no narrativo que sustenta una deriva no naturalista de la película. Es un espacio “impresionista” donde movimiento y forma se abren paso desde sensaciones puramente viscerales. Estas secuencias ofrecen un contrapunto formal y conceptual que completa las propias emociones de los personajes e introducen al espectador en un territorio emocional abierto.


Ignacio Oliva, guionista y director

martes, 3 de noviembre de 2009

Referencias visuales

Por Ignacio Oliva 


La rosa de nadie es una película que me gustaría situar en una clave visual sencilla en cuanto a su planificación de realización: planos largos y claros, descriptivos, sin sofisticación visual, desnudos pero con una composición interesante. La cámara no debe tener presencia sino como ventana a los universos que se muestran, a los ambientes, a la observación, a información sobre los personajes, sin retórica visual, sin ornamento.


Me gustaría poner el acento en la dirección de actores, en el trabajo de composición de personajes y en la creación de climas emocionales puros y descarnados en algunos momentos, sutiles en otros, trabajar lo que se dice y lo que se calla por parte de los personajes, hacer hablar a las miradas, a los silencios,  a universo gestual, a códigos ocultos. Me gustaría que fuese una película para sentir, para dejarse arrastrar. La economía expresiva de Aki Kaurismaki dibuja ambientes que me interesan, apoyados en un concepto de diseño artístico refinado en su sencillez.



Luces al atardecer. Aki Kaurismaki. 2006


Los ambientes de Alan Rudolph me interesan sobre todo en exteriores, en el registro visual de la ciudad, un componente muy importante de “La rosa de nadie”. Planos en los que se descubren conceptos de la geografía de la ciudad como el de “lejanía”, el de “caos”, el de “fantasmal tramoya”, el de “figura y lugar”.


Me interesa la cualidad oscura, turbia y magnética a la vez de algunos personajes de Pedro Costa, en Ossos, por ejemplo.  Creo que “La rosa de nadie” es una película negativa y positiva a la vez, oscura y luminosa.



Huesos (Ossos). Pedro Costa. 1997


Me interesa el universo inquietante de David Lynch en Mulholland Drive y en Inland Empire, especialmente en sus espacios interiores,  con una iluminación estilizada pero contrastada, al estilo del registro expresivo del cine negro americano de los cincuenta, deudor de los maestros alemanes emigrados a los Estados Unidos. 



Mulholland Drive. David Lynch. 2001


Espacios sencillos pero inquietantes en su composición, que revelan datos de los personajes, que turban pero no abruman, que sugieren simulacros interiores, sin embargo, no veo presencia de conceptos como morbidez o psicología, imagino un lenguaje visual y artístico “a-psicológico”.


El estilo compositivo me interesa mucho. Sin que llegue a ser excesivamente aparatoso, sí me parece interesante crear composición visual con el plano, y mantener una unidad que refiera directamente a la pintura como tradición. 


DANIEL habita un espacio sin memoria ni referencias personales. Es un hombre sin vida interior y se inscribe en un territorio anónimo, provisional, de paredes blancas, limpio y ordenado, poco iluminado, es el espacio de la serenidad y de la reclusión a un tiempo, un espacio esencial. No tiene libros, ni cuadros, ni fotos. Escribe a veces, en tarjetas, con letra muy pequeña y con tinta verde. Sobre la mesa puede haber algunas tarjetas con anotaciones. Nunca mira la tele, mira a la calle. Se podría decir que allí vive un hombre que “no hace nada”. Tiene el nihilismo de Bartleby, su conducta hipnotiza por su austeridad, por su ausencia de misterio. Creo que La rosa de nadie es una película de instintos.


Ignacio Oliva, guionista y director.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Ignacio Oliva. Director y guionista.



                        


Nace en Murcia en 1963. Licenciado y doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, amplia sus estudios sobre cine en Zagreb Film (Croacia) con Bogdan Zizic y en Tisch School of the Arts, New York University, (USA) con Marketta Kimbell.

Ha escrito los guiones de ficción para largometraje como: Falsos Años, escrito con Juan Diego y adaptación de la novela “Tríbada” del escritor Miguel Espinosa (1995) Dirección única, (2000) basado en el libro del filósofo Walter Benjamin. La rosa de nadie (2004) y Conversación en la montaña (2009). 

Ha escrito y dirigido más de veinte documentales, entre los que destacan: Pigmeos de África Central (2000), Visiones de Fernando Arrabal (2001), Memoria del tiempo devastado (2005), Quechuas del Valle del Colca (2006), Almodóvar por dentro (2006), Diario de Mongolia (2008).

Ha escrito y dirigido siete cortometrajes de ficción, en 16mm, 35mm. y digital: Incidencias (1996) 16 mm, Sky Radio (1996) 35 mm, La isla de papel (2003) Digital, Pies de zorro (2004) 35 mm, El Puente (2006) Digital, Sade (2007) 16 mm / Digital, Femme. (2007) 16 mm. / Digital.


Desde 1989 es profesor titular de la Facultad de Bellas Artes de Cuenca, donde imparte las asignaturas de “Guión y realización” e “Historia del cine”. Y es autor de los libros de teoría del cine La imagen sustantiva y Eterno Eisenstein. (Ediciones UCLM). Ha traducido el método norteamericano de interpretación para actores Instant Acting de Jeremy Wehlan, para la editorial Mensajero (Bilbao) Miembro del “Equipo Reseña” ha ejercido la crítica cinematográfica durante más de diez años en la revista “Reseña” y en el volumen anual “Cine para leer”. Ha impartido numerosos cursos, seminarios, masters, talleres y conferencias en diversas universidades españolas así como en Portugal, Francia, Italia y Estados Unidos. 

miércoles, 26 de agosto de 2009