Por Ignacio Oliva
La rosa de nadie es una película que me gustaría situar en una clave visual sencilla en cuanto a su planificación de realización: planos largos y claros, descriptivos, sin sofisticación visual, desnudos pero con una composición interesante. La cámara no debe tener presencia sino como ventana a los universos que se muestran, a los ambientes, a la observación, a información sobre los personajes, sin retórica visual, sin ornamento.
Me gustaría poner el acento en la dirección de actores, en el trabajo de composición de personajes y en la creación de climas emocionales puros y descarnados en algunos momentos, sutiles en otros, trabajar lo que se dice y lo que se calla por parte de los personajes, hacer hablar a las miradas, a los silencios, a universo gestual, a códigos ocultos. Me gustaría que fuese una película para sentir, para dejarse arrastrar. La economía expresiva de Aki Kaurismaki dibuja ambientes que me interesan, apoyados en un concepto de diseño artístico refinado en su sencillez.


Luces al atardecer. Aki Kaurismaki. 2006
Los ambientes de Alan Rudolph me interesan sobre todo en exteriores, en el registro visual de la ciudad, un componente muy importante de “La rosa de nadie”. Planos en los que se descubren conceptos de la geografía de la ciudad como el de “lejanía”, el de “caos”, el de “fantasmal tramoya”, el de “figura y lugar”.
Me interesa la cualidad oscura, turbia y magnética a la vez de algunos personajes de Pedro Costa, en Ossos, por ejemplo. Creo que “La rosa de nadie” es una película negativa y positiva a la vez, oscura y luminosa.
Huesos (Ossos). Pedro Costa. 1997
Me interesa el universo inquietante de David Lynch en Mulholland Drive y en Inland Empire, especialmente en sus espacios interiores, con una iluminación estilizada pero contrastada, al estilo del registro expresivo del cine negro americano de los cincuenta, deudor de los maestros alemanes emigrados a los Estados Unidos.
Espacios sencillos pero inquietantes en su composición, que revelan datos de los personajes, que turban pero no abruman, que sugieren simulacros interiores, sin embargo, no veo presencia de conceptos como morbidez o psicología, imagino un lenguaje visual y artístico “a-psicológico”.
Mulholland Drive. David Lynch. 2001
El estilo compositivo me interesa mucho. Sin que llegue a ser excesivamente aparatoso, sí me parece interesante crear composición visual con el plano, y mantener una unidad que refiera directamente a la pintura como tradición.
DANIEL habita un espacio sin memoria ni referencias personales. Es un hombre sin vida interior y se inscribe en un territorio anónimo, provisional, de paredes blancas, limpio y ordenado, poco iluminado, es el espacio de la serenidad y de la reclusión a un tiempo, un espacio esencial. No tiene libros, ni cuadros, ni fotos. Escribe a veces, en tarjetas, con letra muy pequeña y con tinta verde. Sobre la mesa puede haber algunas tarjetas con anotaciones. Nunca mira la tele, mira a la calle. Se podría decir que allí vive un hombre que “no hace nada”. Tiene el nihilismo de Bartleby, su conducta hipnotiza por su austeridad, por su ausencia de misterio. Creo que La rosa de nadie es una película de instintos.
Ignacio Oliva, guionista y director.
Ignacio Oliva, guionista y director.


